Una niña robada durante el franquismo declara en Almería para la "querella argentina"
María Ascensión López declara este jueves ante un juez de su
provincia como testigo de la causa abierta por la jueza argentina María
Servini.
Para Ascensión la querella argentina es "una esperanza", pero también "frustración" por "tener que ir fuera a pedir justicia".
Para Ascensión la querella argentina es "una esperanza", pero también "frustración" por "tener que ir fuera a pedir justicia".
María Ascensión López Rodríguez no está nerviosa.
"Cuando uno va a contar su verdad, no tiene por qué estar nervioso",
explica. Porque este jueves, a sus 50 años, declara en un juzgado de
Almería como testigo de la causa abierta que instruye la jueza María
Servini en Argentina por los delitos de genocidio y/o crímenes de lesa
humanidad cometidos por el franquismo. Lo que ya se conoce como
"querella argentina".
Al no poder declarar ante
Servini por vídeo conferencia, lo hará ante un juez español, en
cumplimiento de las comisiones rogatorias que la jueza emitió pidiendo
la colaboración de la justicia española para la toma de declaración de
testigos. Ascensión se presenta en el juzgado para contar su historia: ella cree ser uno de los miles de niños robados del franquismo.
Una víctima de un sistema que, como ella misma explica,
"empezó quitándole los niños a las madres porque eran republicanas para
curarles el gen rojo. Y cuando ven que son muchos, se dan cuenta de que
hay negocio. Durante décadas hay un negocio amparado por una estructura
social".
Lo que contará este jueves Ascensión ante un
juez será que a los 8 años, con su padre enfermo, un familiar le reveló
la verdad a bocajarro: "¿Por qué lloras por este hombre que no es nada
tuyo? ¿Que te compró cuando naciste?".
Contará que
desde ese momento llevó un dolor "a cuestas" que ha manejado de
diferentes maneras a lo largo de su vida. Que le cambió el carácter.
Que alguien le dijo a su madre adoptiva que ella se había enterado. Y
su madre se sentó con Ascensión. Que entonces le contó que, en realidad,
sus padres eran demasiado mayores (61 y 67 años) cuando adoptaron a un
bebé recién nacido. Que pagaron 250.000 pesetas de la época por ella. Y
que su madre no quería un hijo a esas alturas pero que era una mujer
nacida en 1910 educada para obedecer a su marido. Que llamaron a su casa
y se enteró: "Veniros para Sevilla, que hay una que está al caer", le
dijeron.
Que fue su madre adoptiva la que le ha
enseñado a querer a su madre biológica aún sin haberla encontrado, a no
pensar que la había abandonado, que no la quería. Y que la apoyó hasta
el día de su muerte.
Tres identidades y documentación que lo atestigua
Ascensión contará ante el juez que ha buscado la verdad de su historia y
a su verdadera madre toda la vida "sin ánimo alguno de venganza". Pero
que los familiares, con los que ya no se habla, nunca le han dado
información. Más bien al contrario: “Olvídalo, nunca vas a encontrar a
tu madre”.
Pero que ella cuenta con documentos que
demuestran que algo no se hizo bien. “Tengo tres identidades distintas
–cuenta- Mismos padres, distintos nombres. Hasta los 14 años, mi nombre
era María Dolores. Pero cuando voy a hacerme el DNI, no encontraba la
partida de nacimiento en Sevilla. Hasta que una persona cercana me
sugirió, como quien no quiere la cosa, que probara con María Ascensión. Y
funcionó. Y después, en 2012 decido pedir mi expediente y buscar toda
mi documentación y aparece un papel donde se me inscribe como Consuelo".
Contará que tiene una grabación donde en una conversación, aceptada
como prueba por la policía, sus familiares admiten que Ascensión es de
un pueblo de Sevilla, que su madre seguramente no viva, pero que es
probable que tenga hermanos. “Mi historia la conoce toda la familia pero
nadie me cuenta nada”.
Ascensión narrará al juez que
en 2012 decidió constituir la Asociación SOS bebés robados de Almería. Y
que aún se sorprende de la cantidad de casos que han llegado.
"Afectados, hay unos 150. Denuncias muy pocas, por muchas razones. Hay
personas muy mayores, o tienen miedo o no tienen fuerza o dinero para
pleitear. Porque "la justicia desanima, y las dificultades también".
Porque esta mujer tiene la sensación de que todo son zancadillas.
"Cuando los afectados vamos al Registro Civil a pedir documentación
hemos recibido respuestas de todo tipo como que "debido a la
desorganización del registro es imposible encontrar el documento". Nos
encontramos con ayuntamientos que no nos dejan acceder a los
expedientes, hospitales donde aseguran que hace cuatro años se mojaron
los documentos con las inundaciones, o que los papeles estaban afectados
de aluminosis". ¿Sigue habiendo miedo? Ascensión dice que muchos son
los que aseguran que "¿quién va a tener miedo cuando la hija del rey se
ha sentado en el banquillo?". Sin embargo, ella cree que aún "en el
poder hay hijos de personas que podrían estar implicadas en el robo de
bebés".
En el Senado, este miércoles mismo "ante una
moción socialista para ayudar en la búsqueda de bebés robados, el PP ha
vuelto a votar en contra. Como ha hecho otras veces", se indigna
Ascensión. "No importa lo que contemos". Con todo lo presentado, "en
España la Justicia no ha encontrado indicios de delito". Y entonces
llega Servini. Para Ascensión es “una esperanza”. Pero también
“frustración” por “tener que ir fuera a pedir justicia”. "Lo que no
vamos es a rendirnos" afirma sin dudar. "Aunque espero no dejar en
herencia a mis hijos esta lucha".
"Tengo la lengua llena de yagas de mordérmela". Este jueves Ascensión López Rodríguez contará su historia ante el juez.
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