lunes 5 de marzo de 2012

DENUNCIAN EN LOS TRIBUNALES A LA SECTA EL YUNQUE POR CAPTAR Y MANIPULAR A MENORES DE EDAD


l artículo 22.5 de la Constitución es taxativo: "Se prohíben las asociaciones secretas y de carácter paramilitar". El Yunque no sólo cumple ambos requisitos, sino que utiliza métodos de "captación, manipulación y reclutamiento" de menores de edad y adolescentes para nutrir sus filas. Esos son los principales argumentos de la demanda civil presentada ayer en Madrid contra cinco presuntos miembros de esa secta vinculada al integrismo católico de ultraderecha.

Los activistas de El Yunque, una sociedad secreta nacida en México en 1952 para luchar contra el laicismo del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) y exportada a nuestro país tras la muerte de Francisco Franco, consagran sus vidas a "preparar una aristocracia del espíritu que debe gobernar España según los dictados evangélicos". Además de vulnerar la Constitución, la secta también infringe el artículo 515 del Código Penal con las técnicas de manipulación de la personalidad empleadas para fidelizar a sus miembros. Y su credo ultra -rechazo a los homosexuales, los inmigrantes y los judíos- difícilmente encaja en un Estado democrático.

Como ya informó El Confidencial, El Yunque persigue infiltrarse en las estructuras del poder político y mediático para "instaurar el reinado de Cristo en la tierra". La sociedad no existe oficialmente en España. No tiene sede, ni estatutos, ni está registrada en el Ministerio del Interior. Pero sus miembros utilizan como altavoz diversas sociedades tapadera legalmente constituidas.

Las más conocidas entre esas asociaciones pantalla son Hazte Oír, presidida por Ignacio Arsuaga; Profesionales por la Ética (Jaime Urcelay); A Contracorriente (Leonor Tamayo); Organización del Bien Común (Liberto Senderos) o Instituto de Política Familiar (Eduardo Hertfelder). Contra esas cinco sociedades y sus líderes va dirigida la demanda judicial presentada este martes.

"Unos hechos de enorme gravedad"

Su promotor es el abogado Pedro Leblic, que actúa en representación de un grupo de padres y profesionales católicos muy activos en el asociacionismo laico cristiano y en las movilizaciones contra la ley del aborto y la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Según reza el texto de la demanda, el objetivo de los denunciantes es poner al descubierto "unos hechos de enorme gravedad que atentan contra la convivencia y las normas civiles y constitucionales que regulan la sociedad española".

Entre la exhaustiva documentación que acompaña la demanda se incluye un detallado informe sobre el modus operandi de El Yunque elaborado por el profesor Fernando López Luengos, vicepresidente de la asociación católica Educación y Persona, y entregado en 2010 al presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Antonio Rouco Varela.

"El Yunque deja iniciativa a las personas que colaboran en estas plataformas [Hazte Oír, Profesionales por la Ética, Instituto de Política Familiar...] siempre que sus acciones coincidan con las de la organización. Cuando ya no coinciden se les coacciona sutilmente para que se quiten de enmedio. Si además discrepan públicamente o delatan la existencia de El Yunque, las reacciones contra ellos son enérgicas y muy agresivas verbalmente, permitiendo y fomentando su linchamiento. Esta experiencia ha sido una denuncia unánime de buena parte de los testigos de este informe", afirma López Luengos en alusión a los 39 testimonios de ex miembros y víctimas de la secta incluidos en su informe.

La demanda señala también a Intereconomía, al afirmar que en ese grupo de comunicación "trabajan infiltrados varios miembros de El Yunque, entre ellos Marcial Cuquerella, director general de Intereconomía Televisión, y Luis Losada, presentador del telediario de la noche. La censura del artículo no publicado del director de La Gaceta, Carlos Dávila, es prueba de las tensiones internas generadas por la sociedad secreta en dicho grupo". Los denunciantes se refieren al artículo escrito por Dávila el pasado 1 de febrero, muy crítico con El Yunque, que fue levantado de la portada del diario a última hora por orden del presidente del grupo, Julio Ariza.


domingo 4 de marzo de 2012

LA MUERTE NO ES UNA FIESTA


La crueldad y la tortura animal, marca de España
Me viene a la mente la ultraconocida sentencia atribuida a Alejandro Dumas, “África empieza en los Pirineos”, cuando leo que, en una entrevista en la cadena COPE, el actual ministro de Educación y Cultura ha afirmado que las corridas de toros son “un ingrediente de la marca de España que requiere protección”, y que el Ejecutivo de Rajoy va a procurar “resaltar su faceta cultural”. Ignoro cuál es la “faceta cultural” de un espectáculo sangriento y salvaje en el que se aplaude el acoso, la tortura y la muerte de un ser vivo. Y resulta curioso cómo el actual ministro de Educación y Cultura parece preocuparse más por seguir perpetuando un espectáculo de dolor y de muerte en lugar de ocuparse de las competencias que dan nombre a su cargo, Educación y Cultura, asoladas ambas dos por los famosos recortes.

Corrida de toros, dícese, según la Real Academia Española de la Lengua , “una fiesta que consiste en lidiar cierto número de toros en una plaza cerrada”; y lidiar, dícese, también según la RAE , “luchar contra el toro incitándolo y esquivando sus acometidas hasta darle muerte”. Es decir, la definición literal de la “fiesta nacional y patria” sería, de un modo claro y sin la manipulación de eufemismos ni circunloquios, “una fiesta que consiste en matar cierto número de toros en una plaza cerrada”. Y dejémonos de pamplinas; la cultura no está en las vísceras maltrechas ni en las bocas sangrantes ni en los lomos despedazados por arpones de un animal; la cultura es un concepto radicalmente opuesto a tales sadismos, propios de zotes retrógrados de la Edad del Neanderthal, que espantan a cualquiera con un mínimo de sensibilidad.

El manido argumento sobre el “arte” y la “cultura” en el mundo taurino que tantos aficionados aducen como su razón de ser, pues que me la cuenten, porque ni trajes de luces multicolores, ni muletas rojo grana, ni pasodobles cañí, ni toda la pueblerina parafernalia que se organiza en derredor de las corridas pueden enmascarar, al menos a mis ojos, la realidad brutal y atroz que preside el espectáculo. Quizás ese “arte” tenga que ver con los ritos con que se acompañan la sentencia a tortura y muerte del toro, quizás tenga que ver con las muecas de falsa superioridad, varonil y chulesca, que muestran los toreros en su afán de aguijonear, marear y confundir al toro para que su agonía y su instinto de defensa no obstaculicen la esperada y ovacionada puntilla final.

Por mi parte, y lo suelo decir a mis amigos aficionados, ni aunque el torero pintara las Meninas o cincelara el rostro de la Venus de Milo haciendo el pino entre capote y capote, sería capaz de percibir arte alguno en una fiesta tan cruel y despiadada, herencia de la España más inquisitorial, oscura y bárbara; esa España del pasado, en que la tortura, el martirio y el dolor eran el pan nuestro de cada día. Esa España que algunos parecen querer perpetuar con una fiesta con la que, por cierto y afortunadamente, cada día se identifican menos españoles.

Soy antitaurina porque respeto la vida y aborrezco la tortura. Una sociedad que la aplaude cuando se ejerce contra un animal no está muy lejos de asumirla cuando se ejerce contra las personas. Un país que legitima el dolor y la muerte como un espectáculo está, a todas luces, muy lejos del humanismo que contempla el respeto a la vida y a todos los seres vivos. Un país que pretende institucionalizar como cultura el maltrato gratuito de un ser vivo es un país que está legitimando la violencia. Porque, en esencia, no es muy diferente la violencia que se ejerce en un coso taurino y la violencia que se ejecuta contra ciudadanos por reclamar sus derechos. No hace muchos años, aunque algunos no quieran recordarlo, a estos ciudadanos se les torturaba y asesinaba como se sigue haciendo con los toros en las plazas. Las corridas de toros no son la marca de España, sino una marca de una parte de España, esa que, como diría Machado, hiela el alma.

Coral Bravo es Doctora en Filología

ELPLURAL

viernes 2 de marzo de 2012

LA MEZQUITA YA ES DE LOS CURAS, LES COSTO 30 EUROS

Compre la Mezquita de Córdoba por 30 euros

Documento con fecha miércoles, 29 de febrero de 2012. Publicado el miércoles, 29 de febrero de 2012.
Autor: Ignacio Escolar.Fuente: Público.

La Mezquita de Córdoba fue construida entre los años 780 y 785 por Abderramán I. Doce siglos después, el 2 de marzo de 2006, la Iglesia Católica inscribió el inmueble a su nombre en el registro de la propiedad número cuatro de Córdoba (tomo 2381, libro 155, folio 198). El trámite costó apenas 30 euros. Tal robo fue posible por dos milagros. El primero, que José María Aznar cambió la ley hipotecaria en 1998 para permitir a la Iglesia apropiarse de edificios de dominio público, aunque sean patrimonio de todos los españoles: basta con que el señor obispo dé fe y certifique que pertenecen a la Iglesia, sin necesidad de notario. El segundo milagro, que disponer de un edificio de 23.400 metros en pleno centro de Córdoba le sale gratis a la Iglesia: no paga el IBI y tampoco se ocupa de los gastos de conservación.

La entrada en la Mezquita de Córdoba cuesta 8 euros por persona; al año recibe más de un millón de visitantes. No te entregan factura y es dudoso que el dinero recaudado pague impuestos: se considera un donativo y, como tal, está exento de tributación. El obispado de Córdoba dispone de la Mezquita como su absoluta propiedad. También decide quién puede trabajar en ella como guía y quién no. No es raro que haya días en los que se cierre el acceso a los turistas porque hay, por ejemplo, una convención de sacerdotes en su interior. Sin embargo, los gastos de restauración y conservación no los paga la Iglesia: los cubre el Estado.

Desde 1998, la Iglesia ha inscrito a su nombre cientos de edificios, muchos de ellos financiados por los vecinos de cada pueblo o ciudad. Zapatero no cambió la ley en ocho años, Rubalcaba prometió reformarla en su programa electoral. Es improbable que tal abuso lo vaya a eliminar el PP pero, con algo de suerte, tal vez la Unión Europea obligue al Gobierno a cobrar el IBI a la Iglesia, igual que ha hecho con Italia. No es poco dinero. Que la Iglesia esté exenta de pagar algunos impuestos, un privilegio medieval, nos cuesta 3.000 millones de euros al año, según Europa Laica. Es una décima parte del déficit que le falta por recortar a Rajoy.




viernes 24 de febrero de 2012

LIBROS O VIOLENCIA


Como “enemigos” ha nombrado el jefe de la Policía de Valencia a los adolescentes que se vienen manifestando en esa Comunidad contra los recortes en la Educación pública. Por su parte, el nuevo ministro del Interior, Fernández Díaz, justificaba esta intolerable calificación con expresiones como “errar es de humanos”, o “fue un lapsus linguae”. Efectivamente, errar es de humanos, pero da la sensación de que los humanos de la derecha española, por más que se alían con "lo divino", son más humanos que el resto y, además, de una manera asombrosamente repetitiva.

Porque calificar de ese modo a estudiantes adolescentes, algunos casi niños, por manifestarse pacíficamente en defensa de la educación pública es un grave error, como es un error reprimir su voz con violencia y brutalidad policial, como lo es que estos jóvenes estudiantes tengan que llevar mantas a sus clases porque sus centros educativos carecen de medios para calefacción, como lo es que se esté recortando hasta límites intolerables la financiación de la escuela pública mientras se desvían cantidades millonarias de dinero a la privada y confesional, y como lo es que, siquiera, se atreva un gobierno a llevar a cabo tan demenciales medidas, que atentan contra los principios más básicos de un Estado de derecho.

Porque el enemigo no son adolescentes que se encuentran con sus derechos educativos amurallados, el enemigo son los recortes que se están, indecente y antidemocráticamente, llevando a cabo. El enemigo no es el pueblo, el enemigo es un sistema policial, propio de los sistemas totalitarios, que parece ser utilizado para acallar la voz de los que claman, no por lujos ni enseñanzas de élite, sino por sus derechos más primarios en el campo educativo. El enemigo son los poderes siniestros que están desviando el dinero público a manos privadas. El enemigo es la indecencia, es la incultura, es la violencia y la sinrazón que campea a sus anchas desde que el neoliberalismo se asentó en este país.

Los jóvenes valencianos están llevando en la mano, como arma y símbolo de sus reivindicaciones, un libro, porque son conscientes, quizás, de que la cultura es el antónimo de la fuerza y la violencia, y es el principal resorte de evolución y desarrollo de toda sociedad y de todo individuo, a la vez que es la fuente de la que brota la formación fundamental de ciudadanos conscientes, críticos e informados. Puede que sea éste el motivo soterrado que induce a los políticos neoliberales a alejar a los jóvenes de una educación digna, democrática y con recursos: saben que una sociedad temerosa, desinformada y acrítica es el caldo de cultivo perfecto para la sumisión que les permita manejar el país como su propio feudo, según los intereses propios y de los grupos de poder a los que están adheridos. Es, a todas luces, una fórmula característica de todo sistema político dictatorial y totalitario, siempre, como medio de idiotizar a la población, enemigo de la cultura y la educación.

En cualquier caso, parece que nos estén haciendo retroceder al siglo XIX, cuando los krausistas peleaban durante décadas por universalizar la educación, por introducir en ella el positivismo y el criticismo científico, por acercar la educación al pueblo y por separarla de las órdenes religiosas que siempre habían mantenido su monopolio sobre ella. Parece que nos están llevando a los tiempos de Concepción Arenal, esa mujer que en 1841, burlando la profunda misoginia imperante que tenía vetado el acceso de la mujer a la universidad, se vestía de hombre para poder recibir clases de Leyes.

Esa mujer, que sabía de la importancia de la cultura y la educación para el avance de un país, decía que sólo había una fórmula para llevar a una sociedad hacia el progreso: la educación. Y, como en aquellos tiempos pasados, la derecha se posiciona a favor del elitismo adoctrinador y confesional en la enseñanza, y se vale de la violencia, y la violencia es incompatible no sólo con la educación, sino especialmente con la democracia. Por eso, quizás, pretenden alejar a las nuevas generaciones de ella. Aunque, afortunadamente, no estamos en el XIX y no lo tienen nada fácil.

Coral Bravo es Doctora en Filología

martes 21 de febrero de 2012

LA LETRA CON SANGRE ENTRA


VALENCIA

Un Maestro tordo enseñaba a sus tordillos

Que la Vida les haría hablar, participar y protestar

Andando sueltos por el patio

Y las calles de afuera creyendo en Libertad

Con otros tordillos por el celo.

Un día vieron y sintieron, ¡vaya que sintieron¡

Que los quebrantahuesos en redada

Se las hacían pasar muy putas por cantar y gritar

Golpeándoles y descalabrándoles a porrazos

Como el aguilucho del César enano

Y aquel pajarraco de estraperlo inquisitorial.

Los quebrantahuesos retorciéndoles las cabezas

Les metían en costal, y la gente decía:

-Oh, que gran mal torcer cabecitas,

Golpear con saña y mala leche y meter en costal¡

Los tordillos perniquebrados miraban con miedo decretado

A los leñeros pajarracos carroñeros

Y no pudiendo casi ver por la sangre, les preguntaban:

¿Por qué hacéis esto?

Diciendo:

-La hija de bueno, lo conseguirá por palo

Y ordenado tentetieso , “Que no valéis ni para putas”.

Tales porrazos en la cabeza, tales patadas en el cuerpo,

Tales llaves practicadas con mucha autoría,

A los tordillos indefensos les dejó con el culo al aire

Ocurriendo lo de antaño

Como así les gusta a los Amos azotar.

-Daniel de Cullá

MANIFESTACIÓN CONTRA LA REFORMA LABORAL

¡Aquí están los tuyos! Este es mi sitio, esta es mi gente, somos obreros, la clase preferente. Por eso hermano proletario con orgullo yo te canto esta canción: Somos la Revolución!!


viernes 17 de febrero de 2012

DERECHO A SOÑAR


Derecho a soñar

En una tertulia de radio de la Cadena SER, Luis García Montero, vertía hace unos días una lúcida, incisiva y preciosa reflexión con la que me sentí absolutamente identificada. El tema concreto del debate se refería a la reciente y sorprendente condena de inhabilitación al juez Garzón. Decía García Montero, con esa soltura propia de quien ensambla en perfecta armonía el pensamiento hermoso y profundo con el lenguaje, que se negaba, como ciudadano demócrata, a dejarse llevar por la desesperanza; que, a pesar de tener en estos tiempos las ilusiones sentadas en el banquillo, los demócratas tenemos que reivindicar con convencimiento nuestro derecho a admirar y a soñar.

Tiene razón García Montero. La desesperanza que nos embarga a muchos cuando percibimos que vivimos en unos tiempos extraños, en que parece que se premia a los corruptos y se castiga a los que investigan la corrupción, nos puede hacer sentir impotentes y caer en la desilusión o en la desidia. El presenciar cómo nos hablan insistentemente de crisis para justificar el retroceso que se está llevando a cabo en los derechos y libertades nos puede llevar a creer que se trata de un proceso inevitable, cuando no lo es. El constatar que se nos manipula para aceptar que ese retroceso económico creado por unos pocos sea costeado por la mayoría nos puede llevar a considerar que nada podemos hacer frente a la maquinaria del poder. Pero no es así realmente.

El poder neoliberal pretende que los ciudadanos vivamos contaminados por mentiras que nos conviertan en individuos sumisos e inermes ante la gestión indecente de los recursos públicos; se pretende que nos sintamos desarmados y sin herramientas intelectuales y volitivas para exigir los derechos democráticos que nadie nos regala, sino que son nuestros por el sólo hecho de existir. Algunos trabajan para que sintamos miedo e indefensión ante una realidad falsa, creada artificialmente para que una minoría económica, ideológica y financiera multiplique su indecente riqueza sólo posible con la pobreza de la mayoría. Se persigue que perdamos la ilusión, porque la falta de ilusión es la gran fábrica de la inacción y de la inercia.

Que el pensamiento genera realidad es algo constatado desde hace décadas por la psicología y por la ciencia; los sueños, si se piensan con coraje, llegan a ser la realidad. Por eso, algunos ámbitos del poder ponen tanto empeño en flagelarnos con mensajes que nos alejan de la ilusión, de la capacidad de soñar y, por tanto, de la capacidad de reaccionar….Porque alguna vez se soñó con la democracia, antes de ser real, y con el derecho a una educación igualitaria y universal, antes de ser real, y con el derecho femenino a la igualdad, antes de ser real. Y nos pueden robar derechos, democracia y libertades, pero no nos pueden robar el derecho a soñar y a seguir imaginando el mundo como queramos que sea.

En su discurso Derecho al delirio, Eduardo Galeano reivindica el tan poco proclamado derecho a soñar, “Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar y crear otro mundo posible, un mundo en el que se incorporará en los códigos penales el delito de maldad y estupidez, esa estupidez que cometen los que viven por tener y por ganar, en lugar de vivir por vivir no más, como canta el pájaro sin saber que canta, o como juega el niño sin saber que juega…Un mundo que ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, en el que la industria militar tendrá que declararse en quiebra, por falta de clientes: …un mundo en que las abuelas locas de la Plaza de Mayo serán ejemplo de salud mental porque se negaron a olvidar en los tiempos de amnesia obligatoria”.

Y continúa Galeano definiendo ese mundo soñado “…en el que la Iglesia corregirá la errata del sexto mandamiento ordenando respetar y festejar el cuerpo, y añadirá otro mandamiento que se le olvidó a Dios: Amarás a los animales y a la naturaleza toda, de la que sólo eres una parte; en el que serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma; …un mundo donde seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa, del espacio o del tiempo. Un mundo donde la perfección siga siendo sólo el aburrido privilegio de los dioses”. Sigamos admirando, como García Montero, porque ¡hay tanto que admirar!, y sigamos soñando, como Galeano, porque soñar es crear realidad, y hay mucho que soñar todavía.

Coral Bravo es doctora en Filología